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Cuando hablamos de Sanidad, no estamos diciendo usar medicamentos como la tabla de salvación a nuestra problemática de patologías que atentan contra nuestra producción apícola. De lo que sí estamos seguros es que para que cualquier manejo sanitario que decidamos implementar previamente debemos contar con un correcto diagnóstico, pues de él, dependerá el futuro de nuestra colmena, mejor dicho de nuestro apiario, pues como bien sabemos, no es frecuente que una sola colmena se enferme sino que probablemente todo el apiario esté afectado.

Entonces empezar con una evaluación del estado general del apia rio, de cómo está adaptado o nó al ecosistema, y evaluar la incidencia de factores ambientales, climáticos, de ordenamiento, de higiene, en fin todo lo que rodea a una colmena y que puede incidir sobre el estado de la misma , inclusive invasores externos como roedores, hormigas, escarabajos, moscardón etc.

Hemos elegido convenientemente el momento de la revisación, pues hay factores muy importantes a tener en cuenta, sobre todo en relación a la época de cría pues quizás sea esta, la época en que la aparición de enfermedades actúen con mayor virulencia. En la revisación nos podemos encontrar con:

> Colmenas sanas
> Colmenas infectadas sin síntomas
> Colmenas infectadas con síntomas
> Colmenas en estado terminal
> Colmenas muertas o abandonadas

Para cada caso el enfoque sanitario difiere, y para cada caso la respuesta a los tratamien tos también difiere, por lo que es importante identificar correctamente el agente causal y hacer diagnóstico diferencial con otras enfermedades y posibilidades de que esa enferme dad se disemine o esté diseminada por todo el apiario.

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Es quien tiene la enorme responsabilidad aplicando sus conocimientos, de salvaguardar su capital de trabajo vivo, entonces, necesita de una metodología analítica que lo ayude a diagnosticar correctamente para tratar correctamente.
Cuando llegamos al apiario, lo primero que debemos observar, es el movimiento de abejas en la piquera, cantidad y calidad de vuelo. También podemos comparar mediante levantamiento de la colmena, como están entre sí, la mas pesada presupondremos con mayor número de abejas, y las mas livianas, o tendrán menos abejas ó por alguna razón las reservas han sido consumidas. Entonces si el clima lo permite, corresponde abrir la misma y corroborar algunas suposiciones.
Ver macroscópicamente el número de abejas y el estado de las mismas. Sobre todo en su integridad física, que nos podrá orientar por su falta de desarrollo corporal, o por su falta de alas ó extremidades, hacia la presencia de varroas.
Si hay alteraciones en el vuelo, si están atontadas o sin poder orientarse, o con alas hacia atrás nos sugiere presencia de Acariosis.
Si observamos diarreas esparcidas dentro y fuera de la colmena, y asociada a una falta de comida, podrá orientarnos hacia la presencia de nosemosis pues uno de los rasgos dis –tintivos de la enfermedad, es la voracidad con que comen y defecan.
El olor de los cuadros es otra orientación, pues el olor pútrido hablaría de Loque europea y el olor a cemento de contacto, de Loque americana. Ver tramas tipo algodonosas, celdas roídas, a causa de la polilla ó piedritas como de yeso, típicas de la cría yesificada.
Todo lo hablado, no es mas que una aproximación al diagnóstico, por que lo que realmente importa es la exhaustiva revisación a que someteremos a la colmena tratando de identificar:

1- Varroa destructor, quizás hoy por hoy, la madre de todos los males, pues por su carácter invasivo, por su desmedida capacidad reproductiva, por su longevidad, por su adaptación a situaciones extremas, por que ataca tanto a crías como a abejas adultas, es uno de los mayores problemas sanitarios a resolver. Su posibilidad de ingresar a distintas colmenas adherida a los zánganos, lo hace realmente peligroso y como lo demuestran estudios realizados, pueden llegar a matar una colmena en el segundo año de infestación.
Este ácaro de forma redondeada, de color marrón oscuro, que mide poco mas de 1 mm de diámetro, provisto de cuatro pares de patas con ventosas que facilitan su adherencia al cuerpo de las abejas, que posee órganos sensoriales que lo orientan para localizar celdas con postura y a la que ingresan hasta 72 hs. antes de iniciarse el proceso de operculación, está provisto de un poderoso aparato bucal con el que succiona la hemolinfa de las abejas.
Solo encontraremos parasitando a las abejas, varroas hembras, pues los machos, dentro de las celdas operculadas, transforman su aparato bucal en genital, y fecundan a todas la hembras de varroas que hayan alcanzado la madurez sexual en el interior de las celdas operculadas y es éste, el único lugar en el que se produce el ciclo reproductivo de los varroas. Estamos entonces, frente a uno de los datos mas relevantes para el tratamiento de varroas y es que, cuanto mas postura hay dentro de la cámara de cría, mas posibilidades hay de que se reproduzcan varroas. En el único lugar donde se reproducen las varroas es en el interior de las celdas operculadas.
Es aquí donde por cada cría que desopercula, pueden nacer 3, 4, 5, o mas varroas fecundadas y la diferencia entre celdas de obreras y de zánganos, es que al ser mayor en número de días que permanece la cría de zánganos operculada, mayor es el número de varroas que van a salir y mayor es el número de fecundadas, que están en condiciones de ingresar a otras celda y volver a reproducirse. El tiempo que tarda cada varroa en subirse a una abeja no excede los 30 minutos.


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Para efectuar un análisis más aproximado a la realidad, lo que debemos efectuar es un conteo de varroas, dentro de las celdas, tomando para ello, un trozo de panal de 4 cm x 7 cm, aproximadamente 100 celdas; quitar los opérculos y proceder a recuento de varroas y luego inferir sobre el reto del panal. Tanto el conteo, como la identificación, nos dará una idea aproximada de la cantidad de varroas, pero no podemos confiar el futuro de nuestro apiario, a un porcentaje pues la capacidad reproductiva de ácaro, mas la posibilidad de reinfestación, son consideraciones importantes para evaluar tratamientos. Siempre recordar el ciclo reproductivo. Una vez diagnosticada la presencia, evaluamos el grado de infestación pues no es lo mismo tratar una colmena que tiene varroas en el orden de un 3 ó 4 %, que es factible tratarla con buen pronóstico, a efectuar un tratamiento a una colmena con cría salteada, despoblada, con celdas operculadas con muchas varroas en su interior y con poca postura pues va a ser dificultoso recuperarla, por lo que se impone, cuanto menos, asociada al tratamiento, agregar abejas, o fusionarla con otra colmena débil y estimular la postura con polivitamínicos específicos y controlar las enfermedades de las crías para recomponer la población.
Como vemos no se puede tomar aisladamente una enfermedad, sino relacionarla con el estado general del apiario y manejar el aspecto sanitario con un criterio global. De esa manera se logra optimizar la producción y no creer que el uso de tal o cual medicamento por sí solo, va a salvar la colmena.

Acariosis
Como sabemos, a diferencia de la varroasis, esta enfermedad producida por el Acarapis woodi renie tiene gran incidencia sobre las abejas adultas, y hace todo su ciclo reproductivo, en el interior de la traquea de las abejas adultas, siendo la fuente de contagio, la estrecha relación con abejas jóvenes a las que traspasan a través del primer espiráculo traqueal, las hembras del ácaro fecundada y luego de ingresar en la abeja jove, deposita sus huevos y se multiplica. Si la infestación es leve, no se manifiestan síntomas, pero puede tener un largo período de latencia; sin embargo cuando la enfermedad se agrava, por la obstrucción de la traquea con distintos estadíos del ciclo del Acarapis, produce a la abeja serios trastornos respiratorios, que le dificultan el vuelo, como también la alteración de los músculos de las alas que pueden presentar una posición anormal, perpendiculares al cuerpo, caídas como dislocadas, y le ocasionan alteraciones que atentan seriamente con la capacidad de pecoreo, disminuyendo la producción con el consiguiente perjuicio económico; asimismo se las puede ver arrastrándose por el piso
El diagnóstico definitivo se realiza mediante un corte histológico de la traquea pues contrario a lo que sucede con los varroas, al apicultor no le resulta fácil ver los acarapis, por su localización endotraqueal. El tratamiento es coincidente respecto al principio activo, con el acaricida utilizado contra varroas.

Braula coeca (piojo de abeja)
Se trata de un díptero modificado del que se reconocen 5 especies que deambula por los opérculos. La hembra deposita los huevos en la cara interna de los opérculos de miel. En el estado de ninfa, se observa como un pequeño gusanito blanco, que luego de practicar un túnel en el que se transforma en pupa y su deambular por sobre los la celdas, deja como una trama algodonosa color blanco. El adulto se fija sobre la abeja adulta para para sitarla. Se alimenta principalmente de jalea real, razón por la que se lo observa parasi- tando a la reina, que si esa parasotosis es muy aguda, puede provocar que ésta interrumpa su postura; se observan pequeños túneles en las zonas de almacenamiento de miel. Se los reconoce por su color rojo anaranjado brillante y su desarticulados 3 pares de patas. Los perjuicios económicos tienen que ver principalmente con el deterioro producido a los panales de miel, al consumo de la misma y a la disminución de la postura de la reina.
Es muy importante hacer el diagnóstico diferencial de otras parasitosis, como por ej. de la ninfa de la polilla ó del escarabajo.

Loque europea
Muy común ver esta patología que por supuesto es coincidente con la época en la que la reina intensifica su postura; entonces, un grupo de bacterias, entre las que se hallan el Streptococcus platon, Bacillus alvei, St. Faecalis, y otros, que están presentes en el interior de la celda, ataca a las larvas a partir de 4 – 5 día de vida y la matan. Es extraída por las abejas limpiadoras y al quedar la celda vacía, la reina vuelve a poner y la nueva larva se vuelve a infectar. Esta constante mortandad de larvas, da apariencia de celdas vacías intercaladas, razón por la que se denomina a esta enfermedad, “cría salteada” ó pudrición de cría; las características de esta enfermedad son: olor a cría pútrida, ataca a las crías antes de opercular, es fácil la extracción de las larvas muertas y es una enfermedad que luego de ser tratada, la colmena se puede recuperar; es importante que junto al quimioterápico ó antibiótico utilizado, se suministre un complemento polivitamínico que ayudará a vigorizar la colmena y a reponer la población. Microscópicamente, se identifica el grupo de bacterias a campo es fácilmente reconocible por las características antes mencionadas.

Loque americana
También es una enfermedad de las crías, y es mucho mas grave por que la larva muerta no es extraíble por las abejas limpiadoras y de esa manera se va inutilizando las celdas, impidiendo a la reina volver a poner. Producida por el Bacillus larvae withe móvil, esporu lado ( que lo hace sumamente resistente).Luego de muerta la larva permanece en forma de escama y totalmente colmada de bacterias contaminantes. Los síntomas se observan después de operculada la celda y la que contiene una larva infectada con Bacillus larvae Tiene el opérculo estallado, agujereado, pues la concentración de gas producida post mor tem lo hizo estallar. Tiene el olor característico a cemento de carpintería. En la revisación a campo además de lo antes señalado, se efectúa la prueba del palito, que resulta ser positi va, y es la introducción de un palito para tratar de extraer la larva muerta y lo que se logra es un estiramiento como si fuera “ goma de mascar” llegando a mas de 10 cm; además otra prueba a campo que se puede efectuar es la prueba de la leche descremada y consis te en macerar algunas larvas sospechosas y colocar en una solución caliente de leche descremada en polvo 1:5 partes en agua; se produce una reacción de precipitación de la caseina en menos de 1 minuto con formación de grumos, que han de desaparecer 15 minutos más tarde. No se aconseja tratamientos en panales muy afectados, pues al no poder limpiarse las celdas, la reina no tiene espacios libres para poner, hecho que la diferencia de la L. Europea. Los tratamientos dan resultado, si conjuntamente se efectúa el cambio de panales y como en el caso anterior se administran suplementos nutricionales.

Nosemosis
Producida por el microsporidio Nosema apis zander, que se desarrolla en el ventrículo de las abejas. El esporo es el punto de partida y la forma vegetativa del mismo penetra en la célula epitelial, donde se multiplica por 8 cada 3 días y además de destruir el epitelio, se produce autoinfestación. La temperatura y la humedad tienen significativa importancia en el desarrollo del parásito; altera las glándulas hipofaríngeas disminuyendo la producción de jalea real, acciona contra e l ovario de la reina, por lo tanto altera seriamente la postura; actúa sobre el metabolismo de la abeja, produciendo síndromes digestivos manifestado por intensas diarreas ó contrariamente signos de constipación severa. Abdomen distendido, fláccido de apariencia lechosa, son vistos macroscópicamente. Deyecciones marrón clarito, incremento en el consumo de alimento. Por la dificultad en la postura de la reina, está claramente alterado el mapa de la cámara de cría, inclusive se puede ver celda Vacía, por lo tanto saber diferenciar de las Loques. La transumancia, errores de manejo, pillaje, falta de higiene, son algunos de los predisponentes de esta enfermedad.

Ascosferosis
Esta micosis, requiere además del agente etiológico Ascosphaeras apis y A. Mayor, se den condiciones de humedad y teperatura. Las abejas limpiadoras transmiten los esporos del hongo, como también el alimento contaminado, errores de manejo, pillaje, contribuyen a que las larvas luego de ingerir los esporos, éstos germinan el la luz intestinal y el micello invade el cuerpo de la larva momificándolo y dando a la larva una apariencia de piedrita de variados colores que van desde el blanco hasta el marrón oscuro. La mejor manera de pre- venir esta enfermedad, es evitando los predisponentes y mucha higiene.

Escarabajo
Este invasor externo extremadamente perjudicial, invade las colmenas y se nutre de miel; en su estado de ninfa, puede llegar a confundirse con esadíos ninfales de braula coeca, o de polilla de la cera, pues son de similar contextura y color. Las condiciones del suelo y sus componentes, pudieran también afectar al desarrollo de la metamorfosis del escarabajo. El muriato de potasa, conocido también como fertilizante 0600, pudiera actuar como deshidratante, de forma similar a los cristales del ácido bórico para el control de la cucaracha en el medio urbano Como es muy dificultoso tratar a estos escarabajos dentro de la colmena, es mas aconsejable tratar de evitar su ingreso y una de la maneras es manteniendo cortado el pasto utilizar ácido bórico puro rociando el piso donde están las ninfas.


Los momentos propicios para tratamiento

Hemos de considerar en este punto, de gran importancia para preservar la calidad e inocuidad de nuestras mieles, el efectuar tratamientos sanitarios lo mas lejos posible del principal ingreso de néctar; conociendo los ciclos de aparición de las enfermedades, vemos que las de mayor gravedad e incidencia, tienen que ver con la época de cría, entonces, prevenir es mejor que curar.
Pero prevenir no es usar indiscriminadamente medicamentos, sino el efectuar un correcto diagnóstico y situarnos en el momento y grado de intensidad de la enfermedad presente, nos ha de orientar al tipo de manejo a implementar. Sabemos de las exigencias sobre residuos a nivel internacional, y es aquí donde el apicultor está temeroso al tener que medicar, y es por ello que deben preguntarse si es preferible tratar las enfermedades cuando los signos clínicos estén presentes? La mentablemente todo indica que si hay signos clínicos, la enfermedad se instaló y debemos decidir que hacer. En tal caso, si estamos en un momento de gran ingreso de néctar y polen, corremos el riesgo de contaminar la miel, por lo tanto, es necesario identificar la colmena tratada y no destinar lo producido a consumo humano, pero sí nos sirve como reserva nutricional. La otra pregunta es si deseamos evitar la presencia de enfermeda des? Para ello, debemos conocer a fondo el ciclo de las mismas y anticipar la revisación, sobre todo las que tienen íntima relación con la época de cría. Un manejo que se ha instaurado, es efectuar tratamientos al finalizar la cosecha, pues estamos aportando “ a las nodrizas una biodisponibilidad anticipada”; son ellas las que han de acercar alimento a las larvas y con él, sus elementos de defensa. Asimismo, y en forma conjunta, hacemos tratamiento acaricida, y el real fundamento es que se minimizan los riesgos de contaminación; Otra importante medida de manejo para evitar residuos, es que al finalizar la cosecha, se proceda a enjaular o cambio de reina y así cortar la postura por unos días; finalizados los tratamientos, que si se efectúan conjuntamente solo requiere 7 a 10 días, luego de eso como medida óptima de manejo y con el objeto de preparar la cámara de cría de la forma mas natural posible, y que no aparezcan residuos, proceder a cambiar la mitad de los cuadros por cera nueva.
Este simple pero efectivo manejo, aleja probabilidades de aparición de residuos. Es frecuente oir hablar de las curas preventivas y eso no es así; nadie puede tomar hoy un antibiótico por la posibilidad de contraer alguna enfermedad dentro de unas semanas o meses; eso es impensado y sería absurdo proponerlo, pero en apicultura es diferente, por que quienes han de ser probablemente las mayores perjudicadas, han de ser las crías y estas no tienen posibilidad alguna de procurar sus medicamentos. En el caso de las enfermedades bacterianas, lo que se trata de lograr es que “ las bacterias que están presentes dentro de las celdas no puedan desarrollarse, pues los medicamentos interfieren en el desarrollo de las mismas” sin alterar las crías.

Claves de un buen manejo sanitario

> Evaluar el estado general del apiario
> Extremar los cuidados y la higiene del lugar
> Procurar que el material del apiario esté limpio y en buenas condiciones
> Identificar las colmenas y llevar registro de la última producción
> Efectuar un correcto diagnóstico de las enfermedades
> Evaluar grado de enfermedad, para establecer un correcto tratamiento
> Proceder al cambio de reina, si fuera factible cada año
> En caso de no cambiarla, enjaularla para cortar la postura
> Proceder a efectuar los tratamientos una vez finalizada la cosecha
> Efectuar los tratamientos solamente en la cámara de cría
> Pasados 5 / 7 días del último tratamiento, cambiar la mitad de los panales y al colocar los nuevos, desaparecen lo posibles residuos en la cera.
> Si debemos tratar una colmena en plena producción para salvarla, conviene que la identifiquemos con una marca, para evitar destinar lo producido a consumo humano.
> Es preferible fusionar 2 colmenas débiles, para formar una colmena mas fuerte que pueda soportar el stress de una cura, reponerla con la ayuda de complementos polivitamínicos, para luego sacarle un núcleo, a tratar de salvarla con un gasto excesivo en medicamentos y sin la seguridad de que tengan una buena respuesta.
> Tener en cuenta que a veces hay que efectuar tratamientos en plena producción, sobre todo para evitar que la enfermedad presente se propague al resto del apiario.